Más allá de que la marcha de Alfon no es el fin del mundo (aunque, en mi opinión, sí de alguien que se ha vuelto importante), la situación es muy decepcionante.
Primero por parte del jugador. Si todas las informaciones son ciertas, no es reprochable que acepte ese contratazo con el Sevilla de primeras. Es lógico. Pero también me parece algo desleal no hacer saber al Celta, si es que realmente quería seguir aquí, hacer saber esa oferta para darle opción, al menos, de igualarla, aunque luego no lo hicieran. Lo de dar entrevistas diciendo que quiere seguir en Vigo con el contrato firmado con el Sevilla ya tal. Decepcionante ahí el jugador.
Segundo, y lo que a mí más me preocupa, por parte del Club. Como ya he dicho en otro post, da la sensación que desde el Club se piensa que los canteranos (o no canteranos pero de la casa, caso de Alfon) van a esperar eternamente en la puerta de la sede rogando, y que van a aceptar cualquier contrato de mierda. Porque claro, como son de la casa tienen que tragar.
Es bastante ridículo que el jugador firme en enero y que nuestro director de fútbol, Marco Garcés, en la reunión que tuvo con la prensa el 26 de marzo diga que "hemos comenzado a hablar con sus representantes" (refiriéndose a Carreira y Alfon). Osea que el enero firma por el Sevilla y tú a finales de marzo sueltas que has empezado a hablar con su agente. Ese mismo día dijo que "iban por buen camino" (las renovaciones). ¿Miente o es que directamente no sabe por dónde le da el aire? ¿Empieza a hablar con sus agentes por iniciativa propia, contradiciendo aquello de que iban a esperar a verano para hablar, o por presión social, por todo el ruido que se ha armado alrededor de ellos?
Que conste que estoy contento en líneas generales con el trabajo de Garcés, con sus aciertos y sus errores, pero esta situación me parece bastante bochornosa. Decir en público que has empezado a negociar con sus agentes y que la renovación va por buen camino cuando el jugador lleva desde enero firmado por otro Club... pues no sé cómo tomármelo, la verdad. No sé si me miente o si no se entera de nada. Y no sé qué es peor.