Iván siempre me pareció mejor técnicamente que Sergio y que Rubén, siendo porteros muy parecidos en sus defectos porque nuestra cantera los selecciona y los cría así (en lo que creo que es un problema estructural). Pero la gran diferencia a favor de Rubén y en contra de Iván es la cabeza. Rubén es capaz de cometer un fallo clamoroso, rehacerse y seguir el partido como si nada. Y, por supuesto, salir el día siguiente con el asunto totalmente olvidado. Iván, no, y ayer se vio muy claramente. Empezó bien el partido, hizo tres paradas de mérito, pero encajó el primer gol, del que no será el que más culpa tenga, pero sí al que más se le ve, porque un balón que entra por tu palo mientras apartas la cara no queda bonito. Como Guaita el otro día, debía estar pensando en la segunda derivada cuando la primera no estaba resuelta y cuando se quiso dar cuenta tenía el balón en las narices, literalmente.
A partir de ahí, se vino abajo. Los córners fueron una tragedia detrás de otra hasta el último gol de Endrick. Y un portero que no es capaz de imponerse ni a su defensa tiene difícil ser titular en primera división.