Alfon ha mirado por sus intereses, y eso es legítimo desde el 1 de enero. Ha sido desleal, porque no se lo ha dicho al club y porque podía estarse callado y no participar de entrevistas en las que presuntamente se ha visto obligado a mentir deliberadamente, como diría Mufasa. La deslealtad es una cuestión moral. La legitimidad es una cuestión legal.
No hacía falta hacerlo público, no estoy reclamando eso. Pero podía habérselo comunicado al club. Y podía evitarse salir en prensa en varias ocasiones y mentir. Entre callarse y mentir o hacerlo deliberadamente público hay un trecho. Plantear una disyuntiva argumental exclusiva entre esas dos vías me parece que es querernos manipular, porque hay evidentemente vías intermedias razonables para salir de este pequeño embrollo con un mínimo de coherencia.
Hoy en día, un futbolista tiene todas las posibilidades de evitar hacer ese tipo de declaraciones tan contundentes, no hubiese sido tan difícil con un poco de habilidad dialéctica. O incluso, si se carece de ella, podría evitar las entrevistas, al menos algunas de ellas. Yo veo torpeza en la dirección técnica, por "poco intuitiva" y torpeza en Alfon, porque con más o menos grado de gravedad ha acabado siendo desleal a la institución, a los compañeros, a su entrenador y a la afición. Cada uno puede darle la jerarquía que quiera a esa deslealtad, seguramente no es para tanto. Pero deslealtad, en mi opinión, ha habido. Y era evitable.
Por otro lado, explicar la racanería del Celta en estas dos renovaciones con argumentos económicos acaba dándose de bruces siempre con la misma puerta. Una puerta que tiene un cartel pegado con un nombre escrito en el frente. Jones El-Abdellaoui.