Yo hace años pitaba baloncesto. El último año que pité me tocó arbitrar (en Vigo) la final provincial de cadete femenino. Fue en Maristas. Pues bien, no habían pasado ni cinco minutos y paré el partido. Los padres de uno de los equipos llamando P.UTAS a las jugadoras del otro. Así, sin anestesia. Niñas de 14 años, ¿eh? Pues por mis santos huevos el partido no se siguió jugando hasta que sacaron a los energúmenos del pabellón. Os juro que yo flipaba. Acabé tan asqueado ese día que ese mismo día, después de 22 años pitando, lo dejé. Hace de esto más de 15 años (echad cuentas, esa temporada le arbitré a Alberto Abalde, el del Madrid, cuando estaba en minibasket). Pero a lo que iba, esto no es nuevo (por desgracia). A mi no me entra en la cabeza que unos padres, delante de sus hijos, tengan este tipo de comportamiento. Me supera. Es asqueroso.